Quiero más referentes femeninos en Ciencia y Tecnología

Siempre que comentamos que las referentes femeninas en Ciencia y Tecnología son necesarias en los libros de texto, eventos, prensa, redes sociales y demás medios de comunicación, hay opiniones dispares.

Se nos suele pedir que justifiquemos continuamente porqué argumentamos así. Pues aunque hay bibliografía de sobra para apoyar nuestra reivindicación, os voy a contar mi experiencia personal.

Cuando acabé el bachillerato estaba muy perdida, no tenía nada claro que quería ser en un futuro y de hecho, llegué a la cola de matriculación con el papel sin rellenar. Allí mismo lo completé y decidí que pondría las ingenierías que me llamaban la atención por debajo de Biología. Lo hice por varias razones: creía que me sería más fácil sacar año a año Biología y con ello mantener la beca, también me asustaba ir a una carrera donde no me sentía identificada con las personas que conocía y que iban a estudiarla y, lo peor, no tenía ni idea de que se impartía en ingeniería.

Podéis decir que es mi caso particular, que nadie me obligó a tomar esta decisión y que me podía haber informado más. Si, es cierto, pero también no nos olvidemos que existen departamentos de orientación en los institutos, que la mayor parte de las veces están desbordados y no saben, ni pueden ayudar a sus estudiantes. En aquel momento lo que más cerca había estado yo de un ordenador eran las clases de Office y para mí programar consistía en tener una pantalla negra con un montón de números y que requería unas capacidades que yo no tenía: no me gustaban los videojuegos, no sabía mantener equipos informáticos y me costaba trabajo entender ciertos conceptos tecnológicos.

Así es que me fui para Biología, no os voy a engañar me gustó, porque a mí me encanta conocer el por qué de las cosas. Cuando terminé hice un Máster en Neurociencias a Sevilla, y dediqué unos años a investigar en esa rama. Después me vine de vuelta a Oviedo y me doctoré en Inmunología. Podría decir muchas cosas de esta etapa de mi vida, pero lo que sí es cierto es que éramos más alumnas matriculadas en la carrera, más alumnas predoctorales y sin embargo, entre los postdoc el porcentaje ya tendía a igualarse para en el siguiente nivel, el de profesorado haber mas hombres que mujeres. De cátedras, ya ni hablamos.

Cuando me llegó el turno de defender mi tesis, yo ya tenía bastante claro que la ciencia no era el camino que yo quería seguir. Una vez terminé me quedé al paro, y de nuevo yo era un mar de dudas. En este punto de mi vida Juan Manuel Rodriguez Perez me animó a que estudiase el ciclo formativo de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma. Cuando empecé, eramos tres chicas de 25 alumnos en clase, y encima yo era con diferencia la mayor. La inseguridad se apoderó de mí y tuve que esforzarme por demostrarme a mí misma y también a mis compañeros y algunos profesores, que era capaz. ¿Y me diréis y por qué tenías que demostrarlo? Pues porque Juanma estaba terminando el ciclo, y los rumores decían que era él quien me ayudaba y el encargado de que yo sacase buenas notas. Me pasé el ciclo, no sólo entregando mis trabajos lo mejor que os podáis imaginar, sino que además haciéndolos todo lo distinto que pudiese a lo que él había entregado el año antes. Y esto, siguió siendo así, a pesar de que gané el segundo premio en la Olimpiada Informática, porque siempre estaba esa losa sobre mí.

Acabé el ciclo y me puse a trabajar, mi rendimiento según me comentaban en las evaluaciones era muy bueno, pero siempre me comparaban con Juanma. Y ahora diréis, es normal, al trabajar juntos que surjan las comparaciones. Y yo no os digo que no, pero lo gracioso es que siempre surgían en mi evaluación y no en la suya. A mí siempre se me decía que tenía madera de gestora, que él era más técnico y tuve que empezar a demostrar que no era así. En ese momento de mi vida, necesité referentes, y los encontré tanto en compañeras de trabajo como Marta Nogueiras, cómo en mi jefa, Adriana Llano, las dos profesionales enormes y personas amables. Yo quería ser como ellas, y ellas me inspiraban, pero también veía que ellas tenían que demostrar continuamente su valía.

Decidí apuntarme a charlas y eventos y descubrí en ellos a Laura Morillo, Laura Lacarra, Elena Torró, Diana Aceves, María Fernández y Nerea Luis . Entonces me dije, yo quiero ser como ellas, quiero poder compartir lo que hago, ayudar a otras chicas y ser referente. Su ejemplo y sus charlas, fueron y son una motivación para mí.

Si en algún momento dudo de mí misma, o de mi valor como programadora, que pasa a menudo, trato de ver una charla suya. La energía y el conocimiento que desprenden me hacen darme cuenta que no estoy equivocada, que yo también puedo llegar a ser tan grande como ellas. Y sinceramente, no quiero que las nuevas generaciones tengan que estar constantemente planteándose si sirven. Tampoco quiero que cuando alguna de estas Diosas, como dice Meri, den una charla o su opinión en un medio público, se las cuestione. Quien no sepa ver su profesionalidad, es que está ciego.

Creo que si las niñas supiesen que hay muchas mujeres en esta profesión, si viesen la cantidad de compañeras que tenemos en nuestro día a día, que son fantásticas programadoras, gestoras, líderes, diseñadoras… podrían sentirse más valientes para poder elegir sin miedos. Y también ayudaría que supiesen que es lo qué hacemos realmente. Pero no sólo las niñas, sino todas aquellas profesionales que quieren reconvertirse y necesitan poder disfrutar del camino, a ellas les vendrían bien ejemplos cómo Aida o cómo Cristina Palomo Garo.

E incluso las hay en todos los lenguajes y áreas de la tecnología, de verdad que podcast como Vostokseis, comunidades como The Big Girls Theory, AdaloveDev, o Women DotNet están repletas de referentes.

Puede que aún así, no haya un 50% de matriculadas en estudios tecnológicos, pero al menos las que haya sabrán que nosotras también podemos. Y puede que esto os pasé también a vosotros, pero sinceramente estoy cansada de tener que plantearme cada pocos meses si estoy avanzando, si de verdad aporto valor y no sólo eso, sino escucharlo a mis compañeras y amigas.

Y si, podréis decir, mira te han dado un premio hace unas semanas. Es cierto y estoy muy agradecida, y he recibido mucho apoyo para que me crea que me lo merezco, porque siempre hay quien está dispuesto a airear que no es así, pero es bueno saber que hay gente a mi alrededor que piensa que sí lo merezco y que me ayuda a seguir siendo mejor como persona y profesional cada día.

Y no quiero negar, que otras minorías e incluso los pertenecientes al grupo mayoritario no sufráis situaciones similares. Siempre que alguien necesite mi ayuda aquí estaré, lo digo de verdad, porque entre todos debemos apoyarnos para conseguir convertir el sector en algo de lo que sentirnos orgullosos.

Así que entre todes vamos a conseguir que los niños y las niñas se vean igual de capaces en cualquier materia.

Software Developer at Sngular. PhD on Immunology, always learning and trying to share knowledge. Microsoft Most Value Professional on Developer Technologies.

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